En las primeras horas de las nuevas clases se ha repetido la palabra globalización. En algunas, como concepto teórico referido a la información, a la ruptura de anteriores límites y a la imposición de nuevas pautas económicas que terminan condicionan la libre creación de opinión pública. Pero el concepto de "global" también ha resonado en nuestras mentes ligado a la gestión de nuestras propias expectativas. Me quedo con la dosis de optimismo de uno de mis nuevos profesores, con sus ganas de luchar y de conseguir motivarnos para que nosotros lo hagamos. Aunque las cosas en los medios no estén bien, el sector de la comunicación está camino de ser el cuarto núcleo más importante en la economía mundial. La cosa es no dejarse intimidar por las fronteras, establecerse objetivos e ir superando pruebas.Es mi último cuatrimestre universitario. Han pasado algo más de "cuatro días" desde que me fui a Madrid después de algún que otro llanto. Todavía no es momento de hacer balance y la sensación es contradictoria. Por una parte, las ganas de acabar, de dar el siguiente paso hacia el mundo laboral (sí, se que la cosa está difícil...Pero lo tomaré como incentivo para pelear todavía más); por otro lado, sentada en una de las aulas de la Universidad de Santiago, pienso desconcertada en que son mis últimas asignaturas de la carrera. "Carpe diem" continúa siendo el mejor autoconsejo.