Esto no es lo que yo veo en mis vueltas a casa. ¿Dónde están los cúmulos de nubes que realmente parecen sólidas, hechas de algodón, tal y como creíamos de niños? ¿Y la costa como borde de un avismo infinito fruto de la confusión del mar con el cielo? ¿Y la cadena nevada que forman los Pirineos y que se estiende con aires de imponente grandeza en paralelo a nuestro recorrido?
Quizás algún día también logren incorporar la sensación de ir descendiendo, el "taponamiento" de oídos como alarma de que estamos a punto de llegar a casa. Ambiente familiar con acento "mañico" en el trayecto Roma - Zaragoza y tras recorrer unos cuántos kilómetros en el mapa real sobrevolado minutos antes, va apareciendo el Pueyo y todo lo que huele a hogar, dulce hogar :)
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